martes 11 de marzo de 2008

Capablanca

Rompo el letargo para publicar esta pequeña genialidad extraída de la película rusa Chess fever, de 1925. El protagonista es el cubano José Raúl Capablanca, para muchos el mejor ajedrecista de todos los tiempos.



"En compañía de una hermosa mujer, también odio el ajedrez". Un verdadero dandy.

miércoles 5 de diciembre de 2007

Cine Argentino: Crisis u oportunidad (para unos pocos)

Hoy caminaba por los pasillos del Centro de Formación Profesional del SICA, en donde estudio desde hace ya un tiempo, y me encontré con este comunicado en la cartelera:


Buenos Aires, 16 de noviembre de 2007

Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta electa de los Argentinos
S/D

Ref: PEDIDO DE AUDIENCIA

De nuestra mayor consideración:

La gente de cine que firmamos la presente auguramos que su gestión provoque un necesario relanzamiento de la Industria Cinematográfica Argentina, objetivo por el cual, una vez más y sin dudarlo, nos encontrará colaborando cerca suyo en pos de lograr este esperado impulso.

Nos permitimos, por lo tanto, hacerle llegar nuestra voz de alarma por el giro que han tomado los acontecimientos del quehacer cinematográfico.

En los últimos tiempos y lentamente, la calidad de nuestro cine y su receptividad en el público argentino ha venido declinando en casi todas sus variables. A pesar de las reiteradas propuestas y advertencias de varios sectores de la Industria, el INCAA se ha transformado en un gran aparato burocrático en estado de inacción, que parece no ser capaz siquiera de reconocer la grave crisis que está atravesando.

Creemos que es el momento de dar un golpe de timón y finalmente, contar con una gestión acorde con el deseo general de crecimiento y consolidación de nuestra industria. Apoyándonos en la calidad artística de nuestra gente y en la transparencia de una buena gestión, que proteja a históricos y jóvenes autores. Para lo cual creemos que es necesario tener al frente del INCAA a un Presidente/a, que sea por todos respetado, idóneo y representativo, como así también que sea poseedor de una reconocida trayectoria en el ambiente cinematográfico local.

Sería mucho más favorable para la gente que, día a día nos toca trabajar por nuestro cine, un organismo donde la producción de películas no resulte permanentemente presa de una maraña burocrática de resoluciones contradictorias, sino un Instituto orientado a la gestión moderna, rápida y eficaz que de esta forma facilite la obtención de los beneficios de la ley destinados a la producción cinematográfica y audiovisual, generando mejores puestos de trabajo.

Deseamos profundamente una Política Cinematográfica que tienda a la recuperación del público argentino como espectadores naturales de nuestro cine y que provoque también una mayor penetración en los mercados internacionales, donde la calidad de nuestro cine se pondere más, que solo la “llamativa cantidad de películas producidas anualmente”. Hacer más películas, hoy, está claro no es hacer mejor cine.

Es legítimo que pretendamos un INCAA que no esté preso de los subterfugios legales que han creado técnicos y ocasionales administradores, convirtiendo de esta forma a abogados y contadores en esporádicos productores, en detrimento no sólo de la calidad artística de los proyectos cinematográficos, sino también provocando la casi desaparición del cine industrial y del cine de autor a favor del ya ampliamente establecido “cine de gestor”. El cuál ha determinado un peligroso desmanejo y también la falta de una política cinematográfica pensada para generar una sólida industria.

Hemos luchado mucho los que hacemos el cine argentino: Directores, Productores, Actores, Técnicos, Músicos y Extras para obtener una ley que hiciera posibles la perdurabilidad de nuestro histórico cine, para que ahora nos quedemos de brazos cruzados mientras de desvirtúa su espíritu, en beneficios de unos pocos advenedizos, o amigos de la conducción de turno.

Con urgencia es necesario un Sistema de Fomento más eficaz con concursos de calidad más transparentes, evitando el desperdicio de nuestros recursos genuinos, como así también poner en funcionamiento la “Cuota de pantalla” en la televisión para que, con el aporte de la misma, puedan realizarse mejores películas que conciten nuevamente la atención del público argentino hoy perdido.

Hemos visto, que, pese a nuestra preocupación y los trabajos presentados por las entidades que nos representan ante el INCAA en pos de solucionar la problemática descripta, que además sólo forma una parte del cuadro de situación que nos aqueja y que tiende sin duda alguna a agravarse, no hemos sido escuchados y mucho menos aun comprendidos.

Firmamos la presente, con la esperanza que la Señora Presidenta, elegida por todos los argentinos, nos escuche y comprenda, para lo cual nos ponemos a su disposición, ante la urgente necesidad de un cambio.

Sin más, la saludamos muy atentamente

DIRECTORES ARGENTINOS CINEMATOGRÁFICOS (DAC)
P/Comisión Directiva
Carlos Galettini – Presidente

SINDICATO DE LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA ARGENTINA (SICA)
P/Comisión Directiva
Luis A. Colaso – Secretario General

SINDICATO ÚNICO DE TRABAJADORES DEL ESPECTÁCULO PÚBLICO (SUTEP)
P/Comisión Directiva
Miguel Paniagua – Secretario General

SINDICATO ARGENTINO DE MÚSICOS (SADEM)
P/Comisión Directiva
José Giaimo – Director General


Mmmm... a ver: en general uno está de acuerdo con cuestiones que, por sentido común, todos desearíamos de buena fe que fueran así: que el cine argentino tenga un poder de convocatoria mayor, que el presidente del INCAA sea alguien respetado y representativo de todos los sectores, que la Cuota de pantalla se actualize y se cumpla. Ok. Lo que me da un poco de miedito son las frases del estilo "Creemos que es el momento de dar un golpe de timón..."¿Suena como, en el peor sentido, demasiado sindicalista, no? Digo, un buen editor de pronto musicalizaría el momento con una marchita...

Me entero también por Otros Cines que ya hace unos días que a partir de esta misiva hay quilombo en puerta, incluyendo un contrapunto entre Juan José Campanella y Adolfo Aristarain. Campanella le contestó a su gremio saliendo en defensa de los actuales dirigentes del INCAA, diciendo entre otras cosas:
"Pedir una política, ley, apartado, decreto u ordenanza municipal que pretenda hacer volver al público a ver cine argentino es no sólo un ejercicio en futilidad sino que además es patético. "Por favor, Señora Presidenta, nosotros no somos capaces por nuestra cuenta de hacer una película que valga la pena, ¿no puede usted hacer una política que obligue a los argentinos a que se las traguen igual?". El público va a volver cuando los que hacemos cine le demos películas que tengan el mínimo indispensable para ser de interés a alguien con quince pesos en el bolsillo. Ninguna película en los últimos años ha generado interés y calidad al mismo tiempo, por lo que el apoyo a algunas por sobre las otras hubiera producido exactamente el mismo resultado: el alejamiento del público".
Hablando mal y pronto, para mí acá se las mandó a guardar. Esta es la realidad, más allá de relaciones, amiguismos, conveniencias políticas o lo que fuera, el tema es sencillo: para que la gente quiera ir al cine, hay que hacer buenas películas. Punto.
Otras asociaciones, por su lado -todavía no sé si con un fino o grosero sentido del oportunismo- publicaron sus propios comunicados, como DOCA (Asociación de Documentalistas Argentinos) y Proyecto Cine Independiente, que agrupa a varios directores jóvenes. A propósito de lo que publicó esta última asociación, hay que decir que los puntos en común con el primer comunicado son muchos, pero el tono definitivamente es otro y resulta mucho más claro y concreto, empezando por la proposición de un Plan Audiovisual, definiendo sin vueltas cuáles son los problemas actuales y sin teñir las cosas de ningún color político:

Ante la gravedad de la crisis por la que atraviesa el cine argentino y teniendo en cuenta que estamos en las vísperas de un nuevo año y con un nuevo gobierno nacional a punto de iniciar su mandato, el PCI (Proyecto Cine Independiente) considera que es indispensable tener en cuenta los siguientes puntos pendientes, un temario de discusión para poder elaborar un Plan Audiovisual sustentable que garantice el desarrollo de nuestro cine, en sus aspectos artísticos, técnicos y de producción:

1. La normalización institucional del INCAA, a través de la constitución del Consejo Asesor, organismo encargado de aprobar o rechazar el presupuesto y nombrar los comités que otorgan los beneficios de la ley.

2. La transparencia total de la gestión del INCAA en cuanto a la ejecución presupuestaria del Fondo de Fomento y a los proyectos y productores que obtienen los beneficios de la ley, a través de información actualizada en forma periódica por medio de la página web del organismo.


3. La regulación y la protección de la exhibición del cine argentino y de otros formatos audiovisuales de origen nacional en las salas cinematográficas, en la televisión y en los otros medios de exhibición existentes, incluyendo la cuota de pantalla para el cortometraje.


4. La modificación de la Ley de Fomento Cinematográfico, para adecuarla a los cambios tecnológicos ocurridos en los últimos años, tanto en la producción y en la exhibición, y que contemple una mayor democratización y eficacia en la representación de los distintos sectores en los ámbitos de decisión.


5. Mayor creatividad en los sistemas de fomento a la producción, que se adecuen a los distintos esquemas de producción existentes, teniendo en cuenta los esquemas de producción alternativos o “artesanales”.

6. La creación de una Cinemateca Nacional, que garantice la conservación de nuestro cine y las tareas de investigación.


7. Regularizar un sistema de concursos para óperas primas, telefilmes, documentales, cortometrajes, películas experimentales, cine de animación independiente y todos los que ayuden a la renovación estética y técnica del cine argentino.


8. Un mayor y mejor apoyo desde los organismos oficiales y privados a las actividades que tienden al desarrollo del cine de autor, la investigación académica, la formación profesional y la exhibición de cine internacional de calidad en la Argentina.

9. Generar exensiones impositivas para la producción cinematográfica, teniendo en cuenta el valor cultural de la actividad.


10. Una discusión estructural sobre el modo de generar políticas e infraestructura para una mejor difusión y comercialización del cine argentino en el exterior.

Integran el PCI (Proyecto Cine Independiente) los siguientes directores:
Alejandro Hartmann, Alejo Taube, Ana Katz, Andrés Di Tella, Andrés Tambornino, Ariel Rotter, Baltazar Tokman, Benjamín Avila, Celina Murga, Daniel Rosenfeld, Daniela Goggi, Diego Lerman, Edgardo Cozarinsky, Enrique Bellande, Esteban Menis, Fernando Molnar, Gabriel Lichtmann, Jorge Gaggero, Juan Antin, Juan Villegas, Julia Solomonoff, Lorena Muñoz, Luciano Zito, María Victoria Menis, Martín Rejtman, Mercedes García Guevara, Pablo Giorgell, Pablo José Meza, Paula Hernández, Pepe Salvia, Rodrigo Moreno, Rodrigo Moscoso, Salvador Roselli, Santiago Loza, Sergio Wolf, Tatiana Mereñuk, Ulises Rosell.


Personalmente coincido mucho más, diría totalmente, con esta postura que con la del SICA y DAC. Ahora, seamos realistas: más allá de la revista El Amante y los organizadores del BAFICI (quilombo en puerta II), pregunto: ¿Quién les va a dar bola a estos pibes?

En fin.

martes 4 de diciembre de 2007

La clave reserva

Si algo ameritaba cortar con la monótona pero constante inactividad de este blog, es esta reciente publicidad realizada por Martin Scorsese para Freixenet.



Más allá de la simpatía por las citas cinéfilas, lo que me pareció notable es el papel de la música en este corto. Hay un juego muy interesante entre la música que proviene de la orquesta como parte de lo que sucede dentro de la escena, y al mismo tiempo, su función dramática como música off, fuera del campo visual. En términos de Michel Chion, teórico francés que escribió sobre estos temas, música de pantalla y música de foso:

"Llamaremos música de foso a la que acompaña a la imagen desde una posición off, fuera del lugar y del tiempo de la acción. Este término hace referencia al foso de la orquesta de la ópera clásica.
Llamaremos música de pantalla, por el contrario, a la que emana de una fuente situada directa o indirectamente en el lugar y el tiempo de la acción, aunque esta fuente sea una radio o un instrumentista fuera de campo."

Lo notable es que en este caso la música proviene de la misma fuente y cumple ambas funciones, saliendo y entrando permanentemente de la escena y la diégesis del relato. Es más: en un momento increíble, un propio músico toma protagonismo haciendo sonar su violín por sobre el resto, y luego transformando la misma cuerda con la que tocaba en un arma homicida.

Después, hay cosas que son muy significativas y que representan muy bien el universo Hitchcockiano: Las primeras frases de Scorsese ("Los carteles eran como sueños, en el sentido de que invitaban a soñar: pasen y sueñen esta película, los rostros, el color, el movimiento") y el tratamiento documental de su relato; la elección de un teatro como locación de la historia y el juego entre el público, el escenario y el palco; y el final, tributando a La ventana indiscreta, pero también haciendo casi una declaración de principios de lo que son los lugares del espectador y del cine mismo como obra.