jueves 24 de mayo de 2007

Review: Piratas del Caribe - En el fin del mundo

No tenía intenciones de comentar acerca de los estrenos que veo porque, en primer lugar no soy crítico de cine ni me interesa serlo, en segundo lugar porque no voy tantas veces al cine como me gustaría, y tercero porque es algo que ya hacen otros blogs mucho mejor que yo. Pero bueno, como una de las características de este blog es la impunidad y la verdad que la mayoría de los críticos también son bastante chotos, empecemos con Piratas del Caribe III.

Bien. En la segunda película yo ya había perdido el hilo argumental, así que arranqué no teniendo muy claro los objetivos de cada personaje. Mal. El asunto es que todos y cada uno quieren sacar partido rápidamente y la trama relata ese juego de negociaciones, acuerdos y traiciones que se plantea entre los piratas vivos, los piratas muertos, los ingleses malos y una pareja de amantes conflictuados.

Momentos: La noche negra y estrellada surcada por piratas rumbo al otro mundo. La resignación del capitán inglés avanzando en medio de las explosivas astillas de su nave. Ese remolino interminable, único campo de batalla posible para tanta espectacularidad visual.

Silbatina: Muchos gags facilistas. La escena innecesariamente tediosa de Jack y su barco en un desierto que quema la vista. Sensación permanente de Grand Finale que se estira como chicle.

Aplausos: El peso de los ya conocidos personajes (celebro el creciente protagonismo del oficinista Mackenzie Crook), encabezados por el inolvidable Jack Sparrow, a pesar de su obscena multiplicación en pantalla - no es una metáfora. Buenas batallas.

Sorpresa: Final erótico entre Keira Knightley y Orlando Bloom: se descongeló Disney.

Además de esto quiero decir que la sala 4 del Cinemark Puerto Madero apesta. No sé si es un tema de la copia o del proyector, la cuestión es que la imagen por un lado y el sonido por otro saltaron por lo menos siete u ocho veces durante la proyección. Pónganse las pilas muchachos, no son una sala de club de barrio.
Y mientras sigan poniéndole esos precios obscenos a las gaseosas y las golosinas voy seguir haciendo la villereada de llevar mi bolsito de refuerzo, con pochoclo hecho en mi propia casa si es necesario (les juro que me hiere feo el orgullo). Putos.