De rosquillas y catástrofes ambientales

Homero es demasiado estúpido: ese es el sabor persistente no solo después de ver la película de Los Simpsons, sino también el denominador común de las últimas cinco o seis temporadas de la serie. Pero es lo único. Porque después, todo tiene una gracia original y clásica al mismo tiempo, aunque breve.
Así como en la dinámica de sus versiones televisivas siempre se van dando historias paralelas, en este sentido la película es generosa, abriendo una serie de antagonismos que plantean los pequeños dramas: Hombre vs. Medioambiente, Padre vs. Hijo, Esposa vs. Esposo, Estado vs. Pueblo. Y todos contra Homero. Un Homero que, insisto, se muestra como la peor clase de idiota producto del egoísmo narcisista, sin lucir esa clase de buena estupidez que le permite instalarse en aquella suerte de locura creativa y delirante. Un solo instante brinda ese regalo: cuando Marge le sugiere que su mente tiene una rápida facilidad para divagar (comparable con aquel momento de un viejo capítulo en el que, influenciado por los carteles publicitarios que vio en la calle, Homero comienza a ver a toda su familia como payasos de circo).
Los Simpsons siempre buscaron, a través de la ironía, marcar mensajes sociales. No es nuevo: en el comienzo del nuevo siglo, una de las cuestiones que Groening más ha querido manifestar pasa por nuestra relación con el medio ambiente (en lo que es la única "falla" argumental, esta línea de la trama queda sugestivamente inconclusa). Pero otro mensaje que se destaca mucho, a veces groseramente, es el egoísmo del hombre hacia sus semejantes. De vuelta Homero: su excesivo interés en sí mismo amenaza a la comunidad, a su familia y por fin a su propia persona. Es casi chaplinesco el momento de lamentación del padre Simpson, antes de un viaje interior que dará una de las mejores secuencias audiovisuales en la historia de la familia animada.
Bart merece una mención aparte. Es el personaje que, a pesar de lucir en esta versión fílmica una sensibilidad algo inusual, logra el efecto buscado: provocar. Bart rompe el molde, sorprende, hace avanzar las tribulaciones de la familia hasta límites insospechados. Actualiza a Los Simpsons y no defrauda, fiel a su naturaleza de caer siempre bien parado.
¿Qué más? Una historia secundaria al tono de lisa; nostálgico protagonismo de Flanders; Marge, en su habitual límite entre la ruptura y el perdón. Y el entrañable elenco de vecinos de Springfield, de quienes quisieramos participaciones que excederían la duración razonable de una película que, como una rosquilla, es clásica, redonda y suculenta... pero nos deja con ganas de un poquito más.













2 comentarios:
Oi, achei teu blog pelo google tá bem interessante gostei desse post. Quando der dá uma passada pelo meu blog, é sobre camisetas personalizadas, mostra passo a passo como criar uma camiseta personalizada bem maneira. Se você quiser linkar meu blog no seu eu ficaria agradecido, até mais e sucesso.(If you speak English can see the version in English of the Camiseta Personalizada.If he will be possible add my blog in your blogroll I thankful, bye friend).
A mi no me dejó con ganas de un poquito más. Creo que acertaron al evitar las grandilocuencias (en las que suelen incurrir otros proyectos que pasan de la TV al cine) y mantener el tono de la serie en la pantalla grande. No es una gran película, pero sí muy buena.
Me gustó el blog.
Un saludo
Publicar un comentario en la entrada