Continuando
A propósito del post anterior, ayer salieron dos notas en el diario La Nación que dan un panorama sobre el estado actual del mercado cinematográfico nacional.
La telaraña del cine, por Pablo Sirvén
Una pulseada de película, por Claudio Minghetti
Sirvén pregunta, al respecto del choque entre los tanques hollywoodenses y la empobrecida oferta local: ¿Quién tiene la culpa de estas abismales diferencias? ¿Las compañías de Hollywood, que imponen sus productos con presupuestos apabullantes y modales de un ejército de ocupación; el empecinamiento de la mayoría de la producción local en transitar temáticas y estéticas a años luz del gusto popular y sus escasísimos recursos para promocionarlas, o ambas cosas a la vez?
Por mi parte, creo que hay un poco de todo, pero la falta de promoción y popularidad de la industria local es un tema fundamental. Con los subsidios que brinda el INCAA no alcanza. Hace años que está visto que éstos pueden ser un camino eficiente para llegar a realizar una película, pero nunca son efectivos a los fines de favorecer a la industria.
Uno de los peores profesores que tuve cuando estudiaba producción me hizo leer la ley 17.741 de fomento de la actividad cinematográfica (Ley del Cine), lo cual fue bueno, pero jamás la pudo explicar coherentemente ni motivó a nadie para que entendiera cuál es su contenido (si alguien quiere torturarse, bájela e intente leerla desde el rídiculo archivo ejecutable que figura, con el nombre de "Guía del Usuario", en la página oficial del INCAA). Ahí se podrían encontrar algunas claves para entender a este circo, que gracias a la ineptitud de este profesor, jamás pude entender.












